Entradas y salidas
Que la gente entre y salga de tu vida no debería sorprenderte. Lo sorprendente es la capacidad que tenemos algunos seres humanos de olvidar a muchas de las personas que han pasado por nuestra existencia. Me ocurre a menudo -y paso por pedante- que me topo a personas que muy seguramente han sido valiosas en algún proyecto laboral o que han estado conmigo muy divertidas en una fiesta, incluso ex compañeros universitarios. Tengo que admitirlo: desde ese punto de vista soy la persona más ingrata de este mundo . Dificilmente recuerdo sus caras o si tengo una vaga imágen me cuesta aún más pronunciar sus nombres, prefiero a veces pasar de largo antes de saludar y hacer tamaño desplante. Lo peor es que a veces son estas personas a las que no saludo quienes cariñosamente me llaman por mi nombre en la calle, me envian mails o me llaman por teléfono para saludarme. A veces me pregunto si esta pequeña dama resulta ser inolvidable para ciertas personas y me atormento pensando en el porqué de este r...